sábado, 14 de agosto de 2010

DESARROLLO PERSONAL.-6 AUTOESTIMA


Alta Estima Personal


Conocida como “autoestima”, es el grado de aceptación, valoración, respeto, confianza, bienestar y amor que siente una persona por sí misma.
La calidad de las decisiones y elecciones que se hacen a lo largo de la vida están influidas por el grado alto o bajo de autoestima que se tiene.
La baja autoestima repercute en la personalidad y estado anímico. Se expresa como desequilibrio emocional (amargura, tristeza, apatía, dejadez o desmotivación, dificultad de dar o recibir afecto, auto-culpa y daño psíquico o físico a sí mismo), psicológico (conflictos y problemas conductuales), psicosomático (depresión, insomnio, ansiedad, angustia, estrés…). Mantiene en la inmadurez emocional, provoca la pérdida del respeto y los malos tratos (hacia sí mismo y hacia otros).
Por su puesto, la autoestima guarda relación con la educación y las experiencias vividas desde la infancia que están escondidas en el subconsciente, pero toda persona puede reeducar su subconsciente para elevar, fortalecer y potenciar su autoestima, y esto es de gran importancia en nuestra sociedad actual, desde los niños hasta los mayores.
Todos conocemos la frase: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.Sólo quien se quiere a sí mismo puede querer a los demás, pues no se puede dar lo que no se tiene. Se irradia lo que se posee en el interior.
Cómo elevar la estima personal:
Construir la propia seguridad es no depender, es actuar por sí mismo teniendo en cuenta que “en ti tienes todo lo que necesitas”. Todos buscamos afecto y aprobación y no recibirlo puede hacer sentirse inseguro. Lo buscamos en los padres, en amigos, en los grupos, en la pareja, en un trabajo... Es paradójico, pero no es allí donde se lo encontrará. La estima sólo se encuentra dentro de sí mismo, interactuando con los demás.
Sabemos que el pensamiento y el sentimiento son energía y atraen energía acorde. Lo que se emana es lo que se atrae. Quien se siente seguro atraerá personas y situaciones que le refuercen su seguridad. Y viceversa. Es cuestión de práctica -como todo-.
Así, para construirse valoración y seguridad, lo básico es guiarse por el corazón. Poseemos dos centros de inteligencia: el emocional en el corazón y el mental en el cerebro. Es al corazón a quien toca dirigir y señalar el norte. El corazón sabe y nunca se equivoca, por lo que hemos de aprender a escucharle. Y el cerebro es el encargado de poner todos sus recursos en encontrar la mejor manera de ir hacia donde indica el corazón. Cabe destacar, sin embargo, que hay que saber distinguir la “voz del corazón” de la “voz del ego” (la cual viene de los apegos de la mente a creencias en relación a las personas, cosas, situaciones, ideas, etc.).
Tomando en cuenta esto, otros varios aspectos influyen en alcanzar y fortalecer una alta estima personal:
A. APRÉCIATE Y DATE ALIENTO.
Al alcanzar un logro, tanto como si no, hay que reconocerse el esfuerzo de haberlo intentado. Si te aprecias te apreciarán.
Todo logro requiere de ponerle acción a los deseos. Desviarse de la meta deja dos opciones: estimularse y volver a intentarlo o desalentarse y olvidarlo (la conciencia lo peleará).
B. TOMA DECISIONES.
Ante cada momento de duda, preguntar al corazón, escucharlo y arriesgarse. El corazón no se equivoca. Los riesgos son necesarios, y los errores se han de tomar como una oportunidad para aprender y crecer. Tantas más decisiones se tomen que hagan sentir bien y se las ponga en práctica, más fuerza interior, seguridad y sabiduría se desarrolla: “autoestima”.
C. QUIÉRETE Y CREE EN TI MISMO.
Cada quien es único. Compararse con otros sólo deja ansiedad. Todo lo que se presenta forma parte de la aventura de la vida: si agrada, se agradece y disfruta; si desagrada, se busca la manera de superarlo y, si no está en tus manos cambiarlo, aceptarlo traerá un cambio del punto de vista. Ya llegarán tiempos nuevos.
Respetar las propias decisiones atrae el respeto de los demás. Claro que también es válido hacer ajustes: la vida es un proceso continuo y el cambio es su base. Lo primordial es escuchar y respetar al corazón. Él indicará siempre el camino adecuado.
D. EVITA JUZGAR: a ti y a otros.
Los juicios sólo generan inseguridad. Es gasto inútil de energía, agotan y conducen al “pobre de mí” (rol de víctima) y al sentimiento de culpa por “ser mala persona”. Eres la mejor persona que has podido ser, y siempre puedes poner de tu parte y ser cada vez mejor”. Has de reconocer que eres tan valioso como cualquiera.
Juzgar a los demás también es inadecuado: hacen lo mejor que les permite su conocimiento y su fuerza interior tras sus creencias y temores (igual que tú).
Es humano sentir enojo, frustración, dolor, resentimiento y emitir juicios... Pero también lo es tranquilizarse y buscar un punto de vista más amplio respecto a la situación y pensar: ¿cómo está el otro para que hiciera esto?, ¿vale la pena gastar mi tiempo y energías en sentirme mal?, ¿cambiará esto las cosas? Desde ahí, tomar una decisión y actuar en consecuencia.
Es sabio reemplazar los juicios por compasión. Ayuda recordar que recibirás lo que das.
E. OBSÉRVATE EN TU COMUNICACIÓN.
A veces, las emociones obstaculizan y complican la comunicación. Sucede por dos razones principales:
.- No siempre sabemos escuchar. Permitir al otro el tiempo de terminar lo que dice, le hace sentir importante y comprendido. Así que, si sientes el impulso de interrumpir para comentar algo, respira profundo y sigue escuchando: si tu comentario es importante, tu corazón te lo recordará a su momento.
Escuchar completo y con atención es una habilidad inteligente. Se puede adiestrar. Otorga una amplia visión de la situación dejando ver bien la responsabilidad propia y la del otro. Entonces, se tendrá más claridad en lo que se debe decir. Y, lo más valioso, es que sabrás escucharte a ti mismo. Si mientras el otro habla, piensas lo que argumentarás, ambos resultarán cansados o heridos. Y quien no sabe escuchar a otro, no sabe escuchar-se, a sí mismo.
.- Con frecuencia dejamos que las cosas se acumulen, dejamos pasar hasta que un día estallamos (en palabras o en actitudes).
Estallamos porque saltan emociones viejas, provenientes de nuestros pensamientos negativos más profundos. Sentimos miedo de que no guste lo que sentimos, o de que nos retiren el afecto y aprecio, o de estar siendo y haciendo algo malo y sentirnos especialmente culpables, o de que no somos o hacemos suficiente, etc.
Y esto puede seguir sucediéndonos mientras practicamos y aprendemos, pero ya sabes qué hacer en ese caso: reconoce tu falla (nadie es perfecto) y consulta a tu corazón: te dirá qué hacer.
Comunica lo que piensas y sientes conforme se presentan las cosas. A veces, puede parecer embarazoso decir algo a alguien pero, si lo haces con “compasión”, finalmente ambos lo agradecerán. Será un favor para los dos.
Recordar cómo te gustaría que te hablen apoya a comunicarte mejor con cada persona.
F. HAZ ALGO POR LOS DEMÁS.
Hacer o dar algo a alguien “por el simple hecho de poder hacerlo” deja grata sensación, activa la sensibilidad del corazón, produce seguridad y confianza en sí mismo, genera un cúmulo de energía positiva (para usar en un momento “difícil”) y crea un “campo magnético de energía” que atraerá energía similar.
Pero atención con tres aspectos:
a) Cuidar de sí mismo y de los propios asuntos ha de ser prioridad. Descuidarse por cuidar de otro muestra poco interés y amor propio. ¡Cuidado!, cuando tú necesites ayuda este otro no tiene por qué venir a dártela. Y cuando tus asuntos hagan crisis por falta de atención, te sentirás abusado, pero a realidad será que tú mismo te abusaste al no cuidarte ni atenderte.
b) Cuidar es apoyar (escuchar, estar a su lado por si te necesita, orientar, dar tu opinión -si te la pide-) y respetar que haga lo que cree que debe para su bien. ¡Todos queremos esto! Ignora los impulsos de interferir a que haga lo que tú crees que debe para su bien.
c) Cuidar de otro es ayudarle en un momento dado, no hacerle todo, pues le niegas la oportunidad de aprender y responsabilizarse de sí y sus cosas y crecer su auto estima.
G. MANTÉN EL ÁNIMO.
“No es lo que sucede lo que marca en tu vida, sino lo que haces con lo que te sucede”. El aceptar las situaciones en actitud de madurez dará la fuerza y conocimiento necesarios para cuidar de sí mismo y no salirse del camino trazado.
Se puede alcanzar lo que se desee en la vida, sólo es cuestión de momentos y aprendizajes, pero hay que mantenerse enfocado en los sueños y no permitir que una situación desaliente. La fortuna se basa en la paz que se goza, no en lujos ni conveniencias. Ante cualquier situación, recurrir primero al corazón orientará sobre qué hacer.
H. MUESTRA AGRADECIMIENTO.
La vida y la gente dan más cuando se les agradece. Agradecer transforma un día desagradable en uno tranquilo. No es conformismo: si se sabe agradecer lo bueno se sabrá cambiar lo que se pueda para no sufrir con lo que no está en las manos cambiar. Busca lo bueno en los “errores” que has cometido (lo que aprendiste de ellos) y agradécelo.
Ir tras los “por qué” genera pena, frustración y presión. Todo en la vida sucede por alguna razón y es para nuestro bien. Buscar el “para qué” sucede y aprender de ello permite ver la situación desde otros ángulos no conocidos, ampliando la visión de la vida; permite conocerse más y aumentar la compasión, valía y seguridad; da campo para tomar decisiones más acertadas y actuar adecuadamente para sí y el entorno.
I. COSECHA AMISTADES.
La mente, con sus miedos e inseguridades, crea expectativas idealistas del otro. Basar la felicidad en la aceptación de otro, celar, desear en lugar de dar... son inseguridad propia, proviene del ego, no del corazón. Discutir y pelear no deja paz. Las relaciones son para conocerse más a sí mismo, cada persona nos ofrece un “espejo” en el cual mirarnos. Por ello surgen los choques y diferencias.
El reto está, justamente, en ofrecer el corazón para formar cimientos, porque ello acrecienta la madurez y seguridad. Y aún si tras el real intento hay separación (pues las diferencias son irreconciliables), será de manera limpia, pacífica, sin rencor: desde el corazón.
Es común creer que ofrecer el corazón deja vulnerable
: en posibilidad de ser lastimados de algún modo, ¡y no es así! Se necesita valentía para expresar necesidades y sentimientos. Es lo profundo del corazón lo que levanta cuando se está caído.
Ser el mejor amigo que se pueda ser trae a cambio buenos amigos. Es la única manera. Se trata de lo que tú puedes ofrecer para que crezca una amistad (no de lo que puedes obtener). Da al amigo aceptación y amor por quien es. Además, vale oro que un buen amigo te diga lo que necesitas escuchar en un momento importante (aún cuando no es lo que quieres escuchar).
J. OBSÉRVATE EN TUS RESULTADOS.
Para ver qué pensamientos hay dentro de ti, obsérvate: tus resultados son tus maestros.
Seguro recuerdas situaciones que justamente querías evitar y ocurrieron... O aquellas que tanto deseabas y tu pensamiento y corazón te acompañaban. Pues, cualquier pensamiento que ocupe la mente y se repita (consciente o inconscientemente) se volverá realidad. Pensamientos positivos producen resultados positivos, y viceversa. El pensamiento es energía creadora, y ello deja 2 cosas en tus manos: “eres el responsable de tu vida” y, como eres el creador, “lo que no te agrada, puedes cambiarlo”. Puedes limpiarte de pensamientos absurdos por ti mismo, y puedes buscar apoyo con un especialista.
K. IDENTIFICA TU PROPÓSITO DE VIDA.
Con frecuencia, determinar qué hacer es confuso y estresante, pero no tiene por qué ser grave. La tensión es el resultado del conflicto entre la mente y el corazón.
Un momento puntual en este caso es la adolescencia, pero muchos adultos aún no conocen su propósito de vida o lo han perdido, por lo que se encuentran descontentos, insatisfechos, sin sentido y a más… desesperanzados.
En la adolescencia implica ampliación de perspectivas. Saber qué hacer en la vida y cuál carrera elegir requiere decisiones y cambios y ello ejerce presión. Peor si se ve “obligado” a ser o hacer algo que no se siente claro o no es eso lo que le gustaría, ello suma confusión y frustración. Este panorama no es muy distinto para un adulto insatisfecho que desea cambios satisfactorios y productivos.
Recomendaciones para cualquier momento de vida:
Apoyará un test vocacional e información sobre las carreras que le atraen, así como conversar con profesionales en el ejercicio de esas carreras. También ayuda escuchar la opinión de personas cercanas que nos conocen. Informase da un panorama amplio de conocimiento para luego tomar decisión.
Sin embargo, cuando se tengan por delante las opciones posibles, acudir al corazón para elegir. En este terreno, la gran diferencia la dará el cuánto te conoces a ti mismo (¿sabes qué te gusta de ti y qué cosas disfrutas hacer?, ¿estás claro en lo que hasta ahora has logrado ser, hacer y tener y, además, en lo que todavía quieres llegar a ser, hacer y tener?) Si aún no te conoces lo suficiente en estos aspectos y se te complica averiguarlo por ti mismo, puedes buscar apoyo con un especialista.
Tomar la opción que más satisfaga al momento de decidir y no presionarse si otra opción está “casi a su nivel”; desde el corazón no hay peligro de equivocación. Es más, muchos tienen más de una carrera y son útiles a sí mismos, a su familia y a la sociedad con todo lo que van aprendiendo. La vida es un constante reto.
Para un adulto esto puede significar seguir trabajando un tiempo más en lo que se está, pero si se hace viéndolo con satisfacción como el “trampolín” hacia lo que se desea, el esfuerzo y tiempo de transición será más fácil. Un apoyo terapéutico puede suavizar el momento, aclarar el panorama y ayudar a identificar los recursos y el plan de acción.
Cabe recordar que lo que nos afecta no es la situación que se nos presenta, sino cómo hacemos con ella.