sábado, 14 de agosto de 2010

DESARROLLO PERSONAL.-5


Pensamiento Humano


El funcionamiento del pensamiento humano se explica a través de Leyes Universales que inexorablemente lo rigen todo, desde lo más ínfimo en el microcosmo a lo más grande en el macrocosmo. Son fuerzas de equilibrio, imparciales y justas, que guían y guiarán el proceso de evolución del universo, devolviendo a cada quien su obra multiplicada.
Todas ellas funcionan en estrecha relación entre sí, siempre entrelazadas unas a las otras. Quebrantarlas es sufrir. Vivir acorde a ellas es equilibrio, es poner la energía del universo a favor.
Los seres humanos nacemos en “libre albedrío”: la libertad de pensar, sentir, actuar... Y lo has ejercido siempre ante las circunstancias que se te presentaron. A veces has tomado una decisión de manera inconciente: guiada por un temor, un desconocimiento, un prejuicio, o eligiendo no elegir (y la corriente te arrastró u otro eligió por ti).
Como fuera, el universo siempre dice “sí” a todo lo que piensas y eliges, a través de la aplicación de leyes universales… Y he ahí los resultados de tu vida.

Cómo funciona el pensamiento


Para comprender cómo trabajan estas Leyes en las personas ¡y cómo usarlas a favor!, explicamos algunas de ellas:
A. LEY DEL MENTALISMO. El TODO es Mente; el universo es mental. La mente es creativa, se tiene el poder de crear a través de los pensamientos. Se es el resultado de los propios pensamientos. Se recoge lo que se piensa.
Cambiar las actitudes y pensamientos negativos cambia los resultados. Emplea la visualización, relajación, meditación, mantras, afirmaciones, auto análisis. Cada día es una nueva oportunidad.
B. LEY DE LA CORRESPONDENCIA. Como es arriba es abajo, como es dentro es fuera. En diferente escala, el microcosmo y el macrocosmo son iguales. Como es en la mente es en la emoción. Como es en la emoción es en el cuerpo. La vibración de todo pensamiento, emoción o palabra produce una impresión armónica o desarmónica en las células del cuerpo (de ahí la salud o la enfermedad). Igualmente, si hay caos en la mente, hay caos en la vida: salud, hogar, trabajo, coche, hijos, negocios, relaciones…
Se puede influir en el estado de salud emocional y física y en nuestra condición de vida a través de los pensamientos. Practica el positivismo y la armonía personal.
C. LEY DE LA VIBRACIÓN O FRECUENCIA. Nada está inmóvil o en reposo, todo vibra; nada muere, todo cambia, se transforma y evoluciona. La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Todo está compuesto por átomos (energía), y de acuerdo a la frecuencia en que ellos vibran, se cataloga la materia (mente, emoción, cuerpo, gaseoso, líquido, sólido, voz, palabra, etc.). Los pensamientos, sensaciones y emociones, la voz y la palabra son energía vibrando. De acuerdo a su cualidad son vibraciones armónicas o desarmónicas que atraen su semejante: salud o enfermedad, bien o mal. La energía se atrae por afinidad: Si en mi interior vibro en frecuencias desarmónicas (bajas) conecto y atraigo pensamientos, personas, situaciones y circunstancias negativas (con sus consecuencias).
Vibrar en frecuencias armónicas conecta con lo positivo del exterior. Realiza afirmaciones positivas, visualizaciones, auto análisis.
D. LEY DE LA POLARIDAD U OPUESTOS. Todo tiene dos polos, todo es dual. Los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado. Todo es relativo. Todo es una cuestión de grados en la escala de los opuestos: tanto el frío como el calor; el blanco y el negro, el alto y el bajo, el bien y el mal, el perdón y el rencor, etc.
Ante un conflicto, pregúntate: ¿qué me desagrada tanto de ti que no quiero ver en mí? Se puede cambiar la actitud y la conducta indeseada con su opuesta al elevar cada vez más el grado de vibración con pensamientos más positivos.
Ante algo inevitable, lo mejor es aceptar y no negar ni resistirse. Como todo tiene dos polos, se ha de observar e inclinarse siempre hacia el lado más favorable de lo que hay, y el tiempo dejará buenos frutos.
E. LEY DEL RITMO, PÉNDULO O COMPENSACIÓN. Todo fluye y refluye dentro de un ritmo perfecto; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo lo que sube, baja (ley de gravedad) y puede volver a subir. Todo se mueve como un péndulo: la medida del movimiento hacia la derecha, es la misma que la del movimiento hacia la izquierda: es la compensación. Todo en oscilación toca las dos polaridades pasando por toda la gama de sus grados. La noche y el día, el devenir de las estaciones y las mareas, la elevación de un pueblo y su posterior caída, el nacimiento y la muerte, la guerra y la paz aplican la misma ley. En la naturaleza hay continua evolución, sólo el hombre con frecuencia se estanca porque se resiste a aprender y cambiar. Cuando se deja una cosa se toma otra, si una se pierde otra aparece: es sabio valorar la nueva en vez de sufrir por la anterior. A una época mala sólo puede seguirle una mejor. Es bueno juzgarla como oportunidad de cambios y aprendizaje para avanzar y cambiar.
Cultiva la actitud mental positiva procurando aprovechar y producir en la época alta, preparándote para la baja. Adaptarse a eso es desarrollar facultades y destrezas, es evolucionar.
F. LEY DE CAUSA Y EFECTO. Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa y genera a su vez otro efecto. La causalidad existe en muchos planos (la casualidad o “suerte” es la ley no reconocida). Nadie escapa a los efectos y consecuencias que generan sus propios pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. El bien o mal que se recibe es el que se ha sembrado antes en la mente. Culpar a otros, a Dios o a la vida es fácil pero no cambia las cosas (las perpetúa).
Lo productivo es tomar responsabilidad y revisar internamente. Cultiva el pensamiento y la actitud positivas. Haz bien sin mirar a quien. Haz lo correcto en todo momento, aunque represente un esfuerzo. Recibirás con la misma intensidad con que das.
G. LEY DE GENERACIÓN. Todo tiene dos géneros: su principio masculino y femenino (ying y yang). Son dos fuerzas opuestas pero complementarias. La vida en su esencia es energía, es sustancia inmortal que se genera constantemente a sí misma, aún a pesar de condiciones “inhóspitas”. La generación se manifiesta en todos los planos (material, mental y espiritual), por lo que nada se pierde o muere; todo se transforma y continúa su evolución. El cerebro tiene en sus dos hemisferios funciones opuestas pero complementarias, uno recibe el pensamiento de la mente y el otro lo somatiza y ejecuta, uno recibe la inspiración y el otro otorga pasión para la acción.
Los pensamientos y sus efectos y consecuencias son “tus hijos”. Tú los engendraste y tú eres responsable de ellos. Cultiva los pensamientos que deseas generar o engendrar. Practica técnicas de reprogramación mental para acceder al subconsciente y diluir las actitudes, conductas y hábitos negativos transformándolos en aquellos positivos que deseas. Ejercita tu hemisferio cerebral no dominante, equilibra ambos hemisferios para más creaciones.
Los verdaderos enemigos se encuentran en tu interior: los pensamientos negativos. La llave de la vida es la transformación, no la negación ni la resistencia.
Ser el creador de tu propia vida te otorga la total responsabilidad por tu situación presente y futura. O atraes determinadas personas y circunstancias, o te sientes atraído por ellas. Por tanto, tienes el poder de cambiar todo aquello que no te agrada en tu vida y que no funciona como deseas, cambiando tus pensamientos y acciones acorde a las leyes. Tanto si las comprendes como si las ignoras (no por ello dejarán de actuar), llevarás en tus manos las riendas de tu vida.