Hakawati-Halaiki son los contadores de historias en bares y cafés, en los zocos y en las plazas.
“por naturaleza, un contador de historias es un plagiario. Todo lo que se cruza con él es un grano de café que será machacado, mezclado y al que se añadirá un toque de cardamomo, una pizca de sal, se hervirá tres veces y se servirá como cuento humeante y recién hecho”.
Pero...“Alabado sea Dios, que ha dispuesto las cosas para que las anécdotas placenteras sirvan como instrumento para pulir la inteligencia y limpiar el óxido de nuestros corazones”, escribió Ahmad Al-Tifashi en Los deleites del corazón.
“Los cuentos acercan; hacen amigos, despiertan las ganas de comunicarse
e intercambiar experiencias. Abren a la confianza mutua y a la intimidad. Los
cuentos conectan mundos, crean vínculos. Ayudan a reconocerse a través de las
aventuras de los otros, ayudan a acercarse a los demás, pues muestran que todos
viajamos juntos y vivimos la misma condición de seres humanos.”
“Los cuentos son un alto en el camino, una parada de
descanso en el continuo de la vida. Cuando se narra un cuento el tiempo se
detiene y, por unos momentos narrador y oyentes se olvidan de sí mismos, de sus
preocupaciones y saltan sus coordenadas particulares para vivir una misma
fantasía. Esos momentos de escucha muestran cómo podemos olvidarnos sin
perdernos, cómo podemos ser uno con los otros.”
Deseo recopilar aquí, pequeños cuentos, relatos, historias en fin... que nos ayuden a rodar, como cantos perdidos en las crecidas de los ríos, pero sin magullarnos, ni soltar esquirlas, sólo así interpretamos nuestro papel en esta vida, sólo así, enteros, podemos crecer pasito a pasito...
Recordad,,, “Escuchad. Dejad que os guíe en un viaje hacia los confines de la imaginación. Dejad que os cuente una historia…”
Mi más cordial abrazo
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