Qué es?
El Desarrollo o Crecimiento Personal es un proceso
individual de superación progresiva de las limitaciones internas y de
potenciación de las habilidades personales. Desde nuestra concepción y
nacimiento, pasamos por la vida atravesando etapas y momentos que pueden
resultar difíciles de asimilar porque impactan mental o emocionalmente y porque
solemos poner resistencia a los cambios. Esas experiencias ofrecen oportunidad
de aprendizaje y crecimiento y, al no reconocerlas como tal, se nos genera una
crisis: sea de salud, relacional, laboral, familiar y hasta espiritual.
Se dice que “lo único que no cambia, es el cambio”, y esto es una verdad
indudable. Nada permanece igual por siempre, todo cambia y la intención del
cambio es siempre para bien, para mejorar, crecer y superar. Pero también es
cierto que la naturaleza humana, desde el miedo se resiste al cambio. El
cambio es un proceso de avance, y es inevitable . Puede ser doloroso o
placentero, según como se maneje la situación.
Cuando nos resistimos a él sólo dificultamos la transición, porque tarde o
temprano, el cambio se dará. Ayuda observar los “ciclos” en la naturaleza, todo
es cambio, y porque es fluido, la vida en un continuo: las estaciones del año,
las mareas, el ciclo del agua...
La óptica con que se mire la vida y la actitud ante las circunstancias,
hacen la diferencia entre ver por delante “un problema” o ver “una
oportunidad”. Sí, una oportunidad que implica un reto: de ampliar
conocimientos y habilidades, de superarse a sí mismo, de desarrollar recursos
internos ocultos y encontrar otros externos que no se tenían.
Algo que han enseñado siempre los sabios en todo el planeta es que la
vida nunca te pondrá por delante algo para lo que no estés preparado.
Si es el momento de un cambio los recursos aparecerán, ¡confía! La dificultad
se presenta cuando nos auto-declaramos “no preparado”, “no capaz de”, y se
evidencia la falta de confianza en el proceso de la vida (el universo, la
naturaleza o Dios, como se quiera llamar).
En nuesttra opinión, la baja valoración personal y la falta de confianza en
sí mismo son la raíz de la desconfianza y baja valoración en el proceso de la
vida. Cuando todo se da por difícil, lo único que se gana es dificultad. Todo
comienza dentro, en nuestro interior: Lo que creo de la vida y de la
gente tiene base en lo que, muy en el fondo, creo de mí mismo.
Cualquiera sea el caso, cuando ha entrado una piedrita en el zapato, hacer
un alto en el camino para bajar a la causa del problema ¡y extraer la piedra de
dentro del zapato!, deja más que la comodidad del pie: los resultados serán
rápidos y definitivos. Además, ¡no me habré hecho daño y, seguramente,
descubriré que algo especial estaba para mí en el camino y no lo había visto!
Pero seguir caminando e insistir en que “la dificultad está afuera y no
dentro”, incrementará la incomodidad, me haré daño y me perderé aquello que
estaba para mí.
“Por sus frutos los conoceréis”. Las situaciones difíciles así como
las enfermedades tienen su raíz en lejanos sucesos que impactaron emocionalmente
dejando una apreciación negativa de sí mismo y sobre aspectos de la
vida que, por ser de un momento específico (que no se supo resolver), no
resulta válida para medirlo todo desde allí, pero así, desde esa “herida” lo
seguimos midiendo todo. Desarrollo personal es aprendizaje, auto-superación,
ganar y crecer. Va de la mano del cambio constante. Los cambios de “fuera” son
sólo la señal de que ha llegado turno a un cambio interior. Todo nace
en la mente: allí está lo que nos ha impulsado y lo que nos ha frenado en la
vida. La apertura mental, la confianza en sí mismo, la valoración de
las propias habilidades y potencialidades, la confianza en que todo cambio es
siempre para mejor… son las mejores condiciones para saborear la vida y crecer
con ello. Y estas condiciones se basan en la autoestima.
Considero por ende que las relaciones disfuncionales, la comunicación
ineficaz y violenta, el miedo, la falta de un propósito de vida, el descontento
interior, la intolerancia, ponerse en peligro y la enfermedad, entre otros, son
debidas al desequilibrio de la energía y poder personal que causa una baja
autoestima.
Dicho en otras palabras, porque vale la pena recalcarlo: las buenas
relaciones, una comunicación efectiva, el amor, un claro propósito de vida, la
satisfacción interior, la tolerancia, el saborear la vida y la salud, entre
otros, son directamente proporcionales a una alta estima personal. Y
si ésta es baja, hay que desarrollarla.
Dificultades
Desarrollo personal implica romper con hábitos de pensamiento y de conducta
que resultan nocivos. La razón para este cambio es el encontrar un nuevo
sentido a la vida propia.
¿Qué dificulta el avance en pos de tal sentido? A menudo son 3 factores los
que impiden dar ese paso:
- El miedo a lo que se encuentre al mirar hacia dentro.
- Esfuerzo y tiempo para detectar, comprender y reestructurar los patrones de forma consciente y sana.
- La anticuada e insaludable idea (en pleno siglo XXI) que todavía muchos tienen de que sólo hacen terapia los desequilibrados y carentes psicológicos.
Sin embargo, todos sabemos que hablar, “desahogar”, siempre ayuda y, cuando
la situación va más allá de las manos, hacerlo con un profesional proporciona
herramientas adecuadas para canalizar y resolver.
Podéis repetiros: “Nada malo hay en mí, me lo he creído así y le he dado
poder, pero nada malo hay en mí. Lo que no me agrada y me limita, sencillamente
lo puedo cambiar”.
Cuando se deja el miedo (y sólo sucede cuando se va adentro a pesar de él),
se retoma el poder personal y mejora la salud integral. La convicción y
disposición personal es vital en el proceso.
Por demás, el proceso no tiene que ser largo, ni pesado, ni
difícil.